Todos llegamos a este mundo sin un manual de instrucciones
Desde que nacemos comienza uno de los mayores aprendizajes de nuestra existencia: aprender a vivir.
Llegamos con un cuerpo extraordinario, una mente capaz de crear, emociones que nos permiten sentir, unos dones únicos y un enorme potencial. Sin embargo, nadie nos entrega un manual que nos explique cómo funciona todo ello.
Aprendemos matemáticas, historia, idiomas o geografía, pero pocas veces nos enseñan a conocernos, comprender nuestras emociones, escuchar nuestro cuerpo o preguntarnos quiénes somos realmente.
Con los años aceptamos muchas ideas, creencias y formas de entender la vida porque pertenecen a la sociedad en la que hemos nacido.
Las escuchamos tantas veces que terminamos considerándolas ciertas.
Pero que algo se haya repetido durante generaciones no significa que sea verdad.
¿Cuántas de las cosas que creemos hemos comprobado realmente por nosotros mismos?
Esta pregunta ha sido importante en mi vida.
Además, cada ser humano es diferente. No nacemos con las mismas capacidades, circunstancias, salud, personalidad, economía ni experiencias.
Por eso no creo que exista un único camino válido para todos.
Mi camino comenzó haciéndome preguntas
Durante muchos años también busqué respuestas fuera de mí.
Leía, escuchaba, estudiaba y trataba de comprender por qué ocurrían determinadas cosas en mi vida.
Todo aquello me aportó conocimientos, pero con el tiempo comprendí algo fundamental:
las respuestas más importantes no estaban únicamente fuera.
También tenía que aprender a observarme.
Nuestros pensamientos, emociones, reacciones, miedos, decisiones y comportamientos contienen mucha información sobre nosotros.
Cuando empezamos a observarlos dejamos de mirar únicamente lo que nos ocurre y comenzamos a preguntarnos por qué nos ocurre, cómo reaccionamos y qué podemos aprender de ello.
Ese cambio transformó mi manera de comprender la vida.
Aprender a mirar hacia dentro
Estamos acostumbrados a buscar fuera aquello que creemos necesitar: felicidad, paz, reconocimiento, respuestas o incluso el sentido de nuestra existencia.
Yo también lo hice.
Hasta que comprendí que muchas respuestas que llevaba años buscando estaban dentro de mí.
Existe una parte de nosotros que muchas veces percibe algo antes de que nuestra mente pueda explicarlo.
Podemos llamarla intuición, conciencia o alma.
El nombre es secundario.
Lo importante es aprender a escucharla.
Pero escuchar nuestro interior tampoco significa creer automáticamente todo lo que sentimos o pensamos. Significa observarlo, analizarlo y aprender a distinguir.
Conocernos requiere tiempo y, sobre todo, sinceridad con nosotros mismos.
Nuestro cuerpo también nos habla
Otro de los grandes aprendizajes de mi vida ha sido comprender que nuestro cuerpo no está en contra de nosotros.
No creo que el cuerpo nos castigue.
Creo que intenta comunicarse con nosotros.
El cansancio, la falta de energía, determinadas emociones, el bienestar y muchas señales físicas pueden indicarnos que algo merece nuestra atención.
Por supuesto, cuando existe un problema de salud debemos acudir a los profesionales sanitarios que necesitamos.
Pero para mí existe además otra pregunta importante:
¿Por qué ha aparecido este desequilibrio?
Toda consecuencia tiene una causa.
Podemos atender una consecuencia y, al mismo tiempo, intentar comprender qué puede haber contribuido a que aparezca.
Esta forma de observar mi cuerpo y mi vida me ha enseñado mucho más que limitarme a luchar contra aquello que me molestaba.
Así nació Camino de Equilibrio
Camino de Equilibrio nace después de muchos años buscando, aprendiendo, equivocándome, experimentando y comprobando cosas en mi propia vida.
No nace porque tenga todas las respuestas.
Nace porque muchas de las cosas que he aprendido me hubiera gustado conocerlas mucho antes.
Por eso quiero compartir conocimientos, experiencias, herramientas y reflexiones que puedan ayudar a otras personas a comprenderse mejor.
Pero existe una condición fundamental:
No quiero que me creas.
Si algo de lo que explico despierta tu interés, analízalo.
Comprueba si tiene sentido para ti y saca tus propias conclusiones.
Si te sirve, utilízalo.
Si no te sirve, déjalo.
Porque sustituir unas creencias por otras sin cuestionarlas no nos hace más conscientes.
Mucho más que un blog
Camino de Equilibrio no es solamente este blog.
Los libros, los vídeos, la tienda, las reflexiones, las preguntas de la comunidad y la futura aplicación forman parte del mismo proyecto.
El objetivo es construir una biblioteca de conocimientos y herramientas que nos ayude a comprender mejor nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestras emociones y nuestra existencia.
También quiero que las experiencias de otras personas formen parte de este conocimiento.
Nadie lo sabe todo.
Aquello que una persona todavía no comprende quizá otra ya lo haya vivido.
Y algo que tú has aprendido después de años de dificultad puede ser precisamente lo que otra persona necesita conocer.
Una forma diferente de comprender lo que vivimos
Hay algunas ideas fundamentales detrás de Camino de Equilibrio.
La salud es nuestro estado natural.
Cuando perdemos el equilibrio, considero importante atender lo que ocurre, pero también intentar comprender sus posibles causas.
Toda consecuencia tiene una causa.
Si solo actuamos sobre las consecuencias, podemos encontrarnos repitiendo situaciones durante años sin comprender por qué vuelven a aparecer.
Nuestros pensamientos, emociones, creencias y decisiones influyen en nuestra vida.
No podemos controlar todo lo que nos sucede.
Pero sí podemos observar cómo pensamos, cómo reaccionamos, qué decisiones tomamos y qué hacemos con aquello que nos sucede.
Y existe otra idea que para mí es fundamental:
Cuanto mejor nos conocemos, más conscientes podemos ser de nuestras decisiones y de la vida que estamos construyendo.
No tienes que creerme
Todo lo que comparta en Camino de Equilibrio parte de conocimientos, experiencias y conclusiones a las que he llegado durante mi propio camino.
Algunas cosas coincidirán con aquello que tú piensas.
Otras probablemente no.
Y eso está bien.
No pretendo que aceptes mis conclusiones como tuyas.
Analiza lo que encuentres aquí y llega a tus propias conclusiones.
Porque pensar por nosotros mismos también forma parte de conocernos.
Dos preguntas para reflexionar
No voy a darte ninguna respuesta.
Solo quiero dejarte dos preguntas:
¿Cuántas de las cosas que hoy consideras verdaderas las has comprobado realmente y cuántas las aceptaste porque siempre te dijeron que eran así?
Si dejaras de buscar durante unos minutos respuestas fuera de ti, ¿qué crees que podrías descubrir dentro de ti?
¿Quieres seguir profundizando?
He preparado un vídeo para acompañar esta reflexión y seguir explorando juntos el sentido de Camino de Equilibrio.
